A veces nos encontramos con fotografías casi irreales, por aquello que el ojo no es capaz de ver.
Para conseguir el llamado “efecto seda”, tendremos que mantener el obturador de la cámara abierto durante varias segundos, en función del caudal de agua.
Para ello, es interesante huir de las horas soleadas, y a la vez, ayudarnos de un filtro de “densidad neutra” para limitar la luz que entra a través del objetivo.
